La casa

Por mi naturaleza y adn hago casa. Allí donde voy, por mucho o poco tiempo que permanezca en un lugar, yo hago casa. La habito, la recorro, encuentro mi lugar... como si necesitara ese centro perfecto desde el que expandir mis rayos. Mi casa que se estaba deshaciendo, como pasa con las imágenes temblorosas que produce el exceso de calor, mi casa que estaba adquiriendo tintes de espejismo, se diluía en el aire, iba desaparecer sin más. El refugio seguro iba a ser humo, nada, vacío. Pero no, mi casa ha vuelto, rotundas y magnificas sus paredes, esquinas perfectas que guardan abrazos escondidos. Toco la casa que casi se me va. Sí, está aquí, es real. Aunque lo parezca no estoy soñando.
Leo textos míos del pasado y veo que siempre ha sido así, para mí, yo siempre he sido la casa.
"Ella es la casa. Siempre ha sido así, y ahora que solo queda ella más todavía, respira por sus paredes; la oscuridad del pasillo, el frío de la baldosa, son su oscuridad y su frío. El sol de la cocina pudiera ser su sol, pero ahora mismo es su brasa. Porque ella puede ser fría como el azulejo, la baldosa, el mármol, pero ahora está tan caliente como el día lo está fuera, con la cara abrasada bajo el frescor del agua, está encendida, no es el calor aplastante que hace en la calle, el suyo es el calor del motor que rabia." (2009)

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