Ceros y unos.
La vida no es justa, no premia siempre a los que construyen, a los que juegan limpio, ni tan siquiera premia lo necesario.
La vida es ese tejido que nos entrelaza con los demás y con las cosas que hay en el mundo. La vida es ruido, nunca hay silencio.
La vida es ese deseo irrefrenable por definir lo que nos pasa, como hago yo ahora mismo, que en la mediana edad, es decir a medio camino del abismo, me enfrento a un abismo pequeñito pero espeluznante cuando se le mira bajo depende qué luz.
Abismos, en cada segundo hay uno. Algunos succionan hacia el fondo, otros impulsan para alzar vuelo. En cada impulso vital sumamos y restamos de la cuenta del tiempo. Siempre para volver a cero. Ceros y unos. Como estas máquinas. Esos somos.
La vida es ese tejido que nos entrelaza con los demás y con las cosas que hay en el mundo. La vida es ruido, nunca hay silencio.
La vida es ese deseo irrefrenable por definir lo que nos pasa, como hago yo ahora mismo, que en la mediana edad, es decir a medio camino del abismo, me enfrento a un abismo pequeñito pero espeluznante cuando se le mira bajo depende qué luz.
Abismos, en cada segundo hay uno. Algunos succionan hacia el fondo, otros impulsan para alzar vuelo. En cada impulso vital sumamos y restamos de la cuenta del tiempo. Siempre para volver a cero. Ceros y unos. Como estas máquinas. Esos somos.


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