Vestirse de Amarillo I
En el agua infinitos espejos repartían luz en el orden preciso que les dibujaba el oleaje. Un palo semihundido se deslizaba a la deriva casi blanco las aristas pulidas pulida la piel por el uso pulida la piel a base de ser. Una ventana de luz se abría en el cielo. Una ventana en una ventana. A pesar de que no había llovido desde no se sabía cuándo llevaban un par de días con una capa gris encapotando el cielo nubes que en lugar de lluvia portaban polvo africano y en las que ese día al fin ...








