DIÁLOGO ABSURDO
A- Posas los ojos.
B- Eso es que miro.
A- Eso es que miras.
B- Es que los ojos, están ahí, no...
A- Miras.
B- Miro sí. En realidad, a no ser que duermas o cierres los ojos por algo siempre miras.
A- No.
B- ¿Cómo que no?
A- A veces miras sin ver.
(Pausa larga)
B- ¿Cuando posas los ojos, miras o ves?
A- Queda ambiguo.
B- ¿Ah, sí?
A- Clavando los ojos ya...
B- Miras
A- ¿Cómo clavas sino? ¿Tendrás que saber dónde? No miras, clavas, y ves.
B- No me convence. "La clavas", la mirada se supone, pero suena sexual: clavarla. ¡Ala! Posar era como dulce y esto es más... es zafio. No me gusta.
(Se miran)
A- Posas los ojos.
B- ¿Y veo?
A- ¿Quieres dos ostias?
B- No.
A- ¿Qué ves?
B- Nada. Se me han emborronado los ojos, los tengo llenos de agua, tanto tiempo mirando hacia adelante, no veo nada.
A- Ciérralos.
B- ¿Qué?
A- Los ojos, ¡ciérralos!
B- Ya.
A- ¿Qué ves?
B- Lucecitas, puntitos blancos, algún color que viaja...
A- Dos ostias.
(Se miran)
A- Si un día te pego que sepas que es porque he agotado el último, ultimísimo gramo de paciencia, no podré más y te caerán. Como panes.
B- ¿Cuántas?
A- Ni idea. Hasta que el cuerpo me pida.
B- Creo que me voy a marchar.
A- Ya.
B- Pues eso. (Se va.)
B- Eso es que miro.
A- Eso es que miras.
B- Es que los ojos, están ahí, no...
A- Miras.
B- Miro sí. En realidad, a no ser que duermas o cierres los ojos por algo siempre miras.
A- No.
B- ¿Cómo que no?
A- A veces miras sin ver.
(Pausa larga)
B- ¿Cuando posas los ojos, miras o ves?
A- Queda ambiguo.
B- ¿Ah, sí?
A- Clavando los ojos ya...
B- Miras
A- ¿Cómo clavas sino? ¿Tendrás que saber dónde? No miras, clavas, y ves.
B- No me convence. "La clavas", la mirada se supone, pero suena sexual: clavarla. ¡Ala! Posar era como dulce y esto es más... es zafio. No me gusta.
(Se miran)
A- Posas los ojos.
B- ¿Y veo?
A- ¿Quieres dos ostias?
B- No.
A- ¿Qué ves?
B- Nada. Se me han emborronado los ojos, los tengo llenos de agua, tanto tiempo mirando hacia adelante, no veo nada.
A- Ciérralos.
B- ¿Qué?
A- Los ojos, ¡ciérralos!
B- Ya.
A- ¿Qué ves?
B- Lucecitas, puntitos blancos, algún color que viaja...
A- Dos ostias.
(Se miran)
A- Si un día te pego que sepas que es porque he agotado el último, ultimísimo gramo de paciencia, no podré más y te caerán. Como panes.
B- ¿Cuántas?
A- Ni idea. Hasta que el cuerpo me pida.
B- Creo que me voy a marchar.
A- Ya.
B- Pues eso. (Se va.)


Comentarios
Publicar un comentario