DEL COMIENZO HASTA AQUÍ

Hay refugios que son pesos, cobijos que envenenan. Hay la capacidad de transformar la carga en umbral, en llave, la carga es el paisaje que te explica, y no el límite que te contiene. No acepto ningún límite.

No hay nada. Ni cuerpo, ni entrañas. Hay piel. El aire que la roza, el pensamiento que la araña, el presentimiento de que allá abajo quedó un cuerpo al que en algún momento regresaré. Será otro momento.

Los huesos crujen, cruje el pan. Y los pasos sobre la arena seca. Crujen los cerebros, los dientes que roen, la madera y solo se la oye de madrugada, las hojas caídas antes de hacerse polvo. Cruje el estómago,o no, quizá ruge, ruge el estómago

Si ya has probado el placer de las olas
no hay engaño ni rebaja posible.
Tu cuerpo detecta
sin esfuerzo
la fuerza real
y repele desde lejos
la cansina mediocridad.


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