PULSIONES

Todos los días veo como el cielo se abre y empieza a regar luz. Hace tiempo que sé que ese momento precioso no es garantía de nada, pero algo dentro de mí responde como un resorte bien engrasado al estímulo febril de la luz regalándose. Hay un animal dentro de mí que correría cada mañana a celebrar tanta alegría. Hemos puesto cemento armado sepultando la pradera y mi carrera se reduce a paso humano al enfilar las aceras.

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