Sabiduría humana
"Al ser humana", dice Hubbell, "soy una gran entrometida: manipulo, altero, modifico. Esto no es ni bueno ni malo, solo humano, de la misma manera que la serpiente que come ratones y mosqueros solo es serpentina. Pero, al ser humana, tengo un tipo de mente que me permite reconocer que cuando manipulo y altero cualquier parte del círculo hay repercusiones en el conjunto."
Lo sabemos todas, decirlo una vez más ha perdido su sentido, es perfectamente inútil. Denunciarlo una vez más es cometer la estupidez del niño que señala la desnudez del emperador, ese niño, como bien dijo K. Le Guin, no es un profeta, ni un visionario, no nos arranca ninguna venda de los ojos ni trae ninguna luz, ese niño es estúpido, proclama lo que todas pueden ver y eligen ignorar.
Quienes trabajan para que estemos cómodas aquí, en este estado de cosas, lo saben, ¡claro que lo saben! e invierten su dinero en bunkers antítodo tamaño isla paradisíaca, viajes colonizadores de otros mundos, modos de traspasar su cerebro, quizá su alma, a algún artefacto tecnológico ultrarresistente, eterno.
Deberíamos dejar de perder tiempo en concienciar a nadie de nada, ya lo sabe todo el mundo y contar con ello. Nosotras, las pequeñas, deberíamos contar con su habilidad depredadora, superviviente, resiliente. Quienes ahora mandan, mandan porque en su naturaleza está el aceite, siempre flotan, se escurren, lo pringan todo, tienen las de ganar, ir de lista descubriendo no se qué verdades les da risa, a estas alturas seguramente les aburre.
Ellas saben, más, hay que contar con ello. Probablemente perderemos, sí, vengan a mí todos los libros de autoayuda a gritarme sacrilegio, lo probable es perder, por eso es difícil, listillos, porque lo digamos o no, sabemos que lo probable es perder, y ahora con eso, ¡a mí las valientes!, ahora con eso, hagamos.



Comentarios
Publicar un comentario