Revoltijos
Permanecer quieta en un lugar el tiempo suficiente es abrir la puerta a un mundo secreto, de tal forma que donde nada había comienzan a moverse vidas, a emerger recorridos, pausas, ritmos armónicos y otros inconexos y aparecen conexiones extrañas... por un tiempo. Lo extraño deviene a natural a poco que se le deje a la costumbre. Tenemos una cabeza que lo mismo aloja yacimientos repletos de restos milenarios que costumbres adquiridas hace tres días. Todo revuelto al buen tuntún, sin orden ni concierto, mezclándose las categorías de nuevo y arcaico. Así, los usos recientes y los hábitos que nos acompañan desde que somos especie comparten el mismo espacio en nuestra mente, que divaga perdida, sin distinguir lo que ya está probado, testado mil veces, con lo que no sabemos tan siquiera si puede tolerarse.


Comentarios
Publicar un comentario