LLOVER
Me llueve en los limones
en el cuello
gotas perdigones
es percutir lo que hacen
y nadie se lo impide
yo misma diría
que la piel lo agradece
la frescura
la certeza de que tras una gota
llega otra
hasta que la certeza
se diluye
porque dejan de caer
deja de llover
nadie lo dispuso
y sucede
hay brazos
en los que es un gozo
dejarse hacer



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