Bailarle al viento






Hay un largo camino bajo mis pies,
hay polvo y hay cansancio,
hay pasos por dar, hay amor, hay verde, hay mar.
Huyo de un pueblo fantasma donde se calla demasiado
y los silencios,
que rebosan, se clavaban en mi piel; heridas finas y penetrantes. Las llevo impresas.
Miradme:
todos los silencios han encontrado acomodo, han conformado mi cuerpo y por eso es como es.
Tras de mí una noche y una mar negra como la pez.
El pez, la noche y la mar tragan y tragan y en su estómago aprendes a remontar el viento en contra
y a bailarle el agua,
suavemente,
hasta que el viento se deja.

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