Las formas extrañas

 A veces parece
que mi casa
esté hecha de tristeza
y da igual que barra
que sacuda las alfombras
que abra de par en par
las ventanas
por ver si el aire fresco
la renueva
y mi cuerpo trabaja
demente 
irreverente
ajeno a toda lógica
pues esta tristeza
de la que hablo es sutil
finísima
se cuela 
por cualquier rendija
y asciende
y va envolviéndolo 
todo
hasta que mis manos
exhaustas 
no hallan ya
en qué afanarse
cualquiera diría
que van a rendirse
y no van a hacerlo
bien lo sé
son mis manos
las conozco
no tienen ojos ni oídos
hacen y seguirán haciendo
amasan 
esa niebla fina
se pringan enteras
y no será que
de pronto
se vistan de alegrías
solo pueblan la casa
de formas extrañas.

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